miércoles, 6 de junio de 2012


81. “La Semana Alegre”: ¡Hínquense, criaturas, porque está temblando! (fragmento)

            Cumpleaños de D. Pastor Sahuaripa. Familia, invitados, intrusos, servidumbre y un individuo de tropa. Grandes en comedor; chicos y parientes pobres en cuarto de la costura. Alumbrado eléctrico.
Apeo y deslinde de un guajolote relleno. Cuatro docenas de obuses vacíos: tinto, blanco, plisner.
Por convenir al mejor servicio, cada quien reserva plato y cubierto. La animación más que se generaliza, se sargentiza; combates parciales de pelotillas de miga y cuescos de aceituna. Extraen la espina a Flora Duvals, la ha tragado por toser a su prometido, que se empeña en ver muy de cerca la pulsera de la nada despreciable viuda de Champerico. ¡Pobre Champerico, en paz descanse!
Mucho chichisbeo en las filas. Maridos hablan de política centroamericana.
-¿Se te pasó?
-Un poquito…
-Es Noemí Robles, que padece mareos cuando toma vinos dulces, y los ha tomado. Paseada por los corredores, se sienta, haciendo ascos y sudando frío.
-¿Y Camarena?
-¿Dónde ha de estar Camarena? Dibujando esos malditos planos en la pieza de la azotea.
-Camarena es tío adoptivo; danle cuarto, triquis y comida.
Trabaja de noche en el dibujo lineal, con bujía de parafina.
-Por supuesto la Teodorita de la otra vivienda estará hecha un demonio porque no se le invitó a la cena.
-Sus piezas están a oscuras; pero seguramente, podría jurarlo, no ha dejado de espiar. ¡Cursilona!
Hombres convienen en que la proteje un viejo; pero ello no obsta para que sea escultural vista irreprochable.
-¡Todo es postizo!
-¡Qué va!
Damas ponen punto a las apreciaciones por no ser propio discutir sobre gentes no clasificadas delante señoritas.
-¡Más muertos!
-Ruido de bandeja despeñada con todo y vasos, platos y cubiertos.
-Es –dice niño- el soldado, que está retozando con las criadas.
-Cállese usted. Nadie le pide cuentas. A ver si su hermano ramón está arrepentido de lo que me ha hecho. Que venga a pedirme la mano. […]


¡El metro!

Llega el metro y todo mundo se avalancha hacia su interior.
-¡Óigame qué le pasa, viejo baboso!- dice la joven estudiante, preciosa y pequeña. El anciano no se despega de ella, no deja de olerla mucho menos de devorarla con la mirada.
-¡Si mira te vas a llevar a la venta el libro, libro que contiene… (cuentos, esquemas anatómicos del cuerpo humano, reglas de ortografía, recetas de cocina, etc.)!
El vendedor ambulante se pelea con su colega, el que vende los discos de música clásica, rock mexicano, cumbias o salsas. Pa’ que me llamas, si dices que no habrá un mañana…: la bocina-mochila de este es más fuerte que la vocecita del otro ambulante. El de los libros se baja y se pasa al vagón de atrás o al de adelante; no sigue un orden, sólo le interesa vender para ganarse una comisión y mantener a los tres pequeñines que lo acompañan en el metro, ¡ah!, y para mantener también a la mujer que recoge las ganancias en un vaso de plástico.
-Estimados usuarios, disculpen la molestia que les venimos ocasionando. Nosotros nos ganamos la vida cantando, no les venimos a chorear que venimos de un anexo o de la cárcel. Nosotros somos artistas…- y todos los usuarios del metro se hacen los que no oyen la música en vivo, se duermen de repente como una piedra. Nada los despierta. Bueno, sí, únicamente cabeza del sujeto que va sentado al lado. Uno, dos, tres cabezazos a los hombros y cualquier pasajero no permite otro más. Se hacen de lado, contraatacan con los hombros, tosen fuerte para despertar al dormido.
-Ejem!! Me da permiso, bajo en esta…
El pasaje llega al trabajo, a la escuela, a la casa, a su destino, frustrado, violentado y hastiado de tanto contacto ajeno.

25. “La Semana Alegre”: En el carro de vía angosta (fragmento)

            No tiene remedio: en el carrito de vía angosta, repleto, han logrado engranarse, incrustarse, entrelazarse, mecharse, atornillarse, treinta pasajeros y una fracción. Así, un señor con cortina en el ojo, por rascarse una pierna, ha masajeado la de su vecina, y otro, de anteojos con arillo de oro, en vez de meter la mano al bolsillo de la levita para sacar los cigarros, lo ha hecho en una bolsa extraña en donde yacen un rosario y un pedazo de chorizo envuelto en una muestra de percal.

-¡Usted dispense, señora; pero viene una tan oprimido…!
-Pues favor de ser menos distraído…
-No empuje, amigo… (al conductor)
-Pues estoy cobrando… (al de sombrero ancho).
-¡Pero sin pisarme…!
-Los coches son estrechos…
-Y ustedes abusan, permitiendo mayor número…
-No traigo suelto (a la señora de caracol escotado).
-Pues ni yo cambio… (agresiva)
-Inútil es que ustedes quieran bajar las persianas; no funcionan ni a puntapiés… (notorio).
-Y luego el humor y el polvo que se almacenan (señorita que con libros y caja de puros va a la de artes).
-Y esos pies desconocidos que dan el do de pecho de la sinfonía en cacle mayor (tuerto nervioso).
-Ahora, señora, créame usted, cuando uno tiene la desgracia de padecer enfermedades que requieren el uso de desinfectantes, como el fénico, no debe entrar en carro público; sale usted de aquí trascendiendo… (por un mecánico pavonado, que trae las narices como los corales de un totol).
-¿Conchita? (señora con medalla de hija de María)
-¿Mamá? (niña con chiqueadores y orejas transparentes)
-Aquí te haré lugar, porque ese viejo que llevas junto, con el pretexto de la edad, se recarga en una… ¡ni las canas le valen! ¡cómo se cargan!
-¿Y usted de qué me empuja? (sombrero chilapeño, cacles)
-¿Y usted de qué se me queda dormido en el hombro? (camisa de verano, zapatos americanos).
-La calor (desperezándose)
-El pulque: eso…
-Ya estará (somnoliento).
-Estará cuando se me antoje: o lo bajo a usted. Está prohibido que viajen en estas jaulas, personas en estado de ebriedad.
-¡Yo no estoy ebrio!... (estirándose).
-Señora, póngase usted esta canasta con vituallas, manteca, sopa juliana, y substancias alimenticias, sobre las rodillas, porque, me está escurriendo algo… ¡salsa! ¡claro! ¡Ya esto parece furgón para el Valle…!
-Usted dispense ¿le pegué? (cobrador a clérigo más rojo que manzana de California).
-No señor, sólo se rompió un cristal de mis anteojos… (haciendo bizcos).
-Es que estos cocheros dan garrote de una manera muy brusca…
-Se está usted quemando, Ramonita (anciana calva, chupada, de ojos descoloridos, como bacalao en la lonja).
-Sí, señor capistrano, tiran las viejas de cigarro, donde caen…
-¡Fuchi… esto es para…! (señorita de sombrero de paja, sacando medio cuerpo por la ventanilla).
-Es el drenaje… ¡mire usted, me acabo de cambiar desde calcetines y vengo blanco de polvo!
-¡Nos lucimos! La corrida está parada…
-Claro: vienen nueve carrozas fúnebres; y eso, de gente pobre.
-¡Hay mucha mortalidad! (pintor).
-¿Tejedor? (viejo empleado)
-¡Presente! (empleado joven)
-¡Resígnese usted a la multa, porque llevamos nada más, 40 minutos de atraso!
-Y yo que tengo que estar a la hora en punto.
-¿la molesto a usted con el humo? (joven empleado en expendio de jarcia).
-No señor, pero viene sentado sobre mi ropa (criada honesta y no fea, aunque casada).
-Hija: es la apretura… ¿Y dónde sirves?... ¡Vaya un desdén! Contesta, ¿dónde sirves? […]

martes, 5 de junio de 2012




Facebook no quiere saber qué enseñas, facebook es saber descifrar lo que ocultas.

Imágenes que hablan por nosotros.
Hay imágenes que valen más de mil palabras pero... ¿Qué tanta credibilidad le podemos dar a estas palabras?
Las redes sociales son parte de nuestras vidas y para algunos son una vida. Nuestra vida pública, nuestra vida conocida, la vida que queremos que sea envidiada pero ¿Por orgullo o por vanidad? ¿Estamos orgullosos de que nuestros padres hayan trabajado durante un año para llevarnos de vacaciones a la playa? ¿O somos tan vanidosos que necesitamos un montón de likes en una foto en la que salimos en traje de baño? 
Es bien sabido que faceboook sirve para mostrar a todos aquellos de los que estamos lejos, todo lo que nos ha pasado, para que nuestros amigos estén al tanto de nuestras preocupaciones, para hacerlos partícipes de nuestras felicidades. Pero ya no es así, ahora ya nadie se cree lo que facebook muestra, ahora buscamos en facebook aquello que nos ocultan.  Historia que usamos para que los demás crean que somos transparentes, que somos un libro abierto para que nos conozcan, que somos honestos, divertidos, guapos y que nuestra vida es felicidad a manos llenas. "Porque madurar es aprender a ocultar lo inmaduro que eres"



Estoy súper enamorada y me voy a casar a los 18 años. 
Lo que no quiso decir:
Me embaracé y mis papás hicieron toda una fiesta para que los vecinos no hablen mal de mí.







Estoy tan seguro de mi hombría que me tomo fotos con vestido

 Lo que no quiso decir:

 Me veo ridículo pero la verdad es que tengo muy buena pierna y la tenía que presumir. 








Te quiero tanto que sí me acordé de tu cumple.

 Lo que no quiso decir:

Se me olvidó que era tu cumpleaños pero por suerte en la tiendita de la esquina me vendieron este kinder delice y un cigarro suelto. 







Para que vean que somos guapos desde chiquitos
Lo que no quisieron decir:
Te convengo y aquí está la prueba de que nuestros hijos van a salir guapos.
Les juro que mi nariz no es operada, repito, NO ES OPERADA.








Soy galan pero con traje ¡Soy todo un macho alfa!
Lo que no quiso decir:
¡No maa! Todavía me queda mi traje de la primera comunión.






Soy súper guapa y tengo dos buenas razones que lo prueban.

Lo que no quiso decir:

Tan pronto como tenga el dinero, juro que me opero la nariz





 Somos súper retro.
Lo que no quisieron decir:
Soy un rudo, los pendejos son ellos. 
Yo soy más rudo.
 Una foto con 3 chicos obvio así me veo mega guapa.
¡No maaa! Me dejaron tomarme una foto con ellos :3




Soy fan de the beatles y me gustan los videojuegos ¡Soy tu mujer perfecta!
Lo que no quiso decir:
Los dibujitos que le hice a mi hermano en su cuarto ¡Me quedaron súper bonitos!



Este primera parte está motivada en la crónica de Ángel de Campo, cuyo nombre comparte con la etiqueta de la sección. Recoge las incomodidades y los conflictos que resultan de viajar en el transporte público, pero no de manera textual, sino oral. De este modo, intenta imitar la crónica de Tic-tac tomando a un narrador que habla desde fuera de la situación, en este caso los "cafres al volante".




 
Estimado público:
Los objetivos de este pequeño blog se ajustan a las crónicas de Ángel de Campo/Tic-Tac/ Micrós (1868-1908). Nuestros propósitos se orientan a la actualización de un género literario tan agradable como lo es la crónica, trabajada en la Semana alegre por Micrós. La re-creación que haremos a continuación de algunas de sus mejores narraciones como En el carro de la vía angosta e ¡Hínquense, criaturas porque está temblando! parte también de una regeneración de estas formas literarias, pero desde tecnologías actuales. Por eso nuestro equipo se vale de algunos programas digitales como lo es el Sony Vegas Pro 11.0, del internet y su fifusión, así como de la  plataforma  presente: el blog. 
En fin, esperamos disfruten esta reactualización oral de algunos de los temas que las crónicas abordan (como los temblores, muy de moda en estas épocas) y de las formas en que Tic-tac narró momentos de la vida cotidiana mexicana del XIX.